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27 de abril de 2010

La evolución de España según Patino y Coixet

La evolución y el futuro de España es la temática a la que se han enfrentado los directores de cine Isabel Coixet y Basilio Martín Patino al dotar de contenido el Pabellón español de la Exposición Universal de Shanghai, que se inaugura el próximo 1 de mayo.

Martín Patino recorre la transformación social vivida por España desde el éxodo rural hasta la época actual.
Imágenes tan famosas como el cartel de "Tío Pepe" en la Puerta del Sol en Madrid, el tradicional caldo español "Gallina Blanca", el inolvidable coche mini o los veraneantes disfrutando del calor en las playas de Benidorm, acercan rápidamente al público a la cultura española.
Martín Patino cuenta en seis minutos, en definitiva, la historia de la gente anónima "que somos nosotros mismos".
En este recorrido por el pasado y el presente de España, el autor de películas tan célebres como "Nueve cartas a Berta" (1966) no deja a un lado acontecimientos como los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid

A este espacio, que sucede al de "Origen", de Bigas Luna, le sigue "Hijos", de Coixet, al que el visitante accede por un pasillo donde las proyecciones de unos bebés saludan, en español y en chino, con un "Hola" y un "Ni hao". Porque los niños son, según la directora, una de las pasiones que comparten las culturas española y china.
Por ello, Coixet ha dado vida a Miguelín, un bebé animado de 6,5 metros de alto que, por medio de sus sueños, muestra los conceptos que las ciudades españolas pueden aportar en un futuro.
Mediante diez pantallas ubicadas en el suelo de la sala, y donde concluye la visita al pabellón, Miguelín cuenta historias que van desde las energías limpias y la solidaridad hasta la educación o la igualdad, y todo ello relacionado con la "sociedad española en un futuro bastante inmediato", apunta Coixet.

Con motivo de su visita a Pekín, el Instituto Cervantes proyectará un ciclo de sus películas que dará comienzo esta tarde con "Mapa de los sonidos de Tokio", un film del que la autora catalana se siente muy orgullosa.
El espacio español es uno de los pabellones nacionales más grandes del evento, con 7.624 metros cuadrados construidos, en el que se han utilizado 8.524 paneles de mimbre para recubrirlo, en homenaje al arte de la cestería española.

27 de enero de 2010

Noche de cine y mantita



Anoche, como una de tantas otras, me tumbé encima de mi adorado edredón nórdico para ver una peli. La elegí porque sí, por inercia, me daba igual la que fuera. Únicamente deseaba evadirme del mundo real para introducirme en el mundo ficticio del cine. Cogí al azar uno de tantos dvd's sin título apilados encima de mi mesa, y lo introduje en el aparatito que convierte las pistas de audio y video en imágenes en movimiento. Seleccioné Elegy, película dirigida por mi venerada Isabel Coixet, y eso que una amiga me había comentado que la película no le había gustado demasiado; aun así, decidí confiar en una directora que hasta el momento nunca me había defraudado.

De protagonista femenina, teníamos a nuestra querida Pe, Penélope Cruz, que nunca me llegó a llamar la atención en exceso, más bien, siempre me ha resultado indiferente (especialmente en películas de Almodovar...aunque quizás sea por la inevitable manía que siento hacia ese hombre).

Como actor principal estaba el británico Ben Kingsley (se está haciendo un poco mayor ya), especialmente conocido por su papel de contador judío en La Lista de Schindler (película que todavía no he visto y que tengo pendiente, por lo menos, desde hace un año). Sinceramente, es la primera película que he visto de este actor, y eso que tiene una larga lista en su filmografía. Lo que más me sorprendió de su actuación en Elegy fue la evolución del personaje, por lo menos la que yo sentí o la evolución que yo percibí en la manera de ver su personaje.

Nose porqué, David, el personaje interpretado por Ben Kingsley, me dio repelús desde el inicio de la película. Nose si por su edad, por su aspecto, por su voz o por su presencia: el caso es que no le tragaba, me daba hasta asco. Sin embargo, poco a poco fui adentrándome en su mundo personal, aprendí a entenderlo y llegó a gustarme, a gustarme no, a encantarme.

Esas son el tipo de cosas, que a mí personalmente, me hacen ver que una película merece la pena.

Asímismo, Penélope también me sorprendió gratamente con esa dulzura, ese carisma... No me dejó indiferente, aunque tampoco lo hizo en la última película que vi de ella: Vicky Cristina Barcelona de mi también admirado Woody Allen.

Pe está empezando a gustarme.

En resumen, Elegy me gustó, me gustó bastante y la recomiendo. Aunque advierto que no sigue la línea habitual de Coixet, es diferente, sorprendente. Aun así sigue siendo un drama, algo que siempre carateriza a sus películas.

26 de noviembre de 2009

La nueva de Coixet


El otro día vi la nueva película de Coixet: Mapa de los Sonidos de Tokio y me gustó.

El chico protagonista (Sergi López) tenía un parecido razonable y gracioso con Shrek, cosa que me hizo sentir una especial dulzura hacia él. Me enteré de que el actor era el cuñado de la directora catalana y también me hizo gracia.

Coixet sigue con su perseverancia a la hora de utilizar personajes solitarios y extraños como protagonistas, aunque considero que éstos son diferentes. Riu, la protagonista japonesa tiene un encanto oriental -claramente- que no se podría encontrar en ningún lugar de Europa: ese silencio sepulcral con el sonido de fondo de fideos que se absorben haciendo ruido, esa elegancia al moverse, esa mirada que esconde tanto...

Aunque en el fondo todos somos personas, y por tanto, la esencia nos une.

Esta vez, me pareció que realmente Coixet está obsesionada con el sexo; nuestro carnal y placentero acto animal nunca había gozado de tanto protagonismo hasta el momento en ninguna de sus anteriores películas.

De todas formas, no me molesta en absoluto ya que tengo mi propia visión del sexo muy presente en mi vida.

Un largometraje de tantos otros, raro, lento, intenso, surrealista. Podría ser la vida de cualquiera, pero sólo es ficción, solamente cine.

En resumen: me llegó y os la recomiendo si sois fanáticos del cine algo "rarillo".